El compresor es uno de los efectos más importantes y, a la vez, más difíciles de "escuchar" al principio. Su trabajo es controlar el volumen de un sonido: baja las partes más fuertes para que la diferencia con las más suaves no sea tan grande.
Suena aburrido, pero es justo lo que hace que una voz suene pareja, que un bajo se sienta sólido y que una mezcla tenga cuerpo.
¿Qué hace, en realidad?
Imagina una mano invisible que baja el volumen automáticamente cada vez que un sonido pasa cierto límite. Eso es el compresor: reduce el rango entre lo más fuerte y lo más suave, para que todo se sienta más controlado y consistente. Después puedes subir el volumen general sin que los picos se salgan.
Sus controles clave
Aunque hay muchos compresores, casi todos comparten los mismos mandos.
- Threshold: el límite a partir del cual empieza a actuar.
- Ratio: cuánto reduce el volumen una vez pasado el límite.
- Attack: qué tan rápido reacciona.
- Release: qué tan rápido suelta cuando el sonido baja.
¿Para qué lo necesitas?
Para emparejar voces, dar pegada a la batería, controlar el bajo y darle cohesión a toda la mezcla. Es un efecto que se siente más de lo que se oye. En el curso de producción aprendes a usarlo con criterio en lugar de adivinar.
